Playa Luna en la Prensa

Diario La Nación, Viernes 8 de enero de 2010


Empelotados con el Bicentenario

Imagínese que para celebrar los 200 años caminemos desnudos. Despojados de apariencias, conmemorar con lo que genuinamente somos. René Rojas no sólo lo piensa, sino que está empeñado en que sea real y masivo. Inspirado en Tunick, quiere una réplica criolla y en varias ciudades, convocando a todos los que quieran desnudarse sin inhibiciones. ¿Se anima?

Si Spencer Tunick lo logró, ¿por qué no un chileno? Eso se preguntó René Rojas, líder del naturismo en el país, para organizar su propio evento, bajo la bandera del bicentenario.

Siendo uno de los productores del evento de Tunick en junio de 2002, cuando más de cinco mil personas posaron sin ropa para el fotógrafo en el Parque Forestal, la experiencia dejó huellas en Rojas. Fue testigo de personas felices y vio a mujeres y hombres de todas las edades correr, jugar, gritar y liberarse al sentir su cuerpo desnudo naturalmente en un espacio público. “Cada uno tuvo su propia motivación. Ahora podemos hacer lo mismo, pero con una intención nacional”, dice Rojas. Pero no sólo en la capital, sino también en Horcón, Valparaíso, Concepción e Iquique. “Es dar la oportunidad de vivir esta experiencia no sólo a los que viven en Santiago”.

El debut será en Horcón, porque “han estado siempre presentes en el desarrollo del nudismo en Chile”, dice en reconocimiento al lugar donde está Playa Luna, el único lugar en Chile donde se puede practicar el nudismo (o naturismo como también se denomina).

“La libertad es un tema. Son 200 años de independencia y la expresión máxima que vamos a vivir ese día es una sensación de libertad, una celebración, una fiesta. La gracia es dejar de ver el desnudo como un tabú”, dice, alejando la morbosidad de mostrar cuerpos desnudos de mujeres como un objeto comercial. “El nudismo es un estado natural. Hay que despojarlo de la connotación comercial, morbosa o pervertida” que se da en los medios de comunicación.

La convocatoria

La idea es convocar al máximo de personas y que el evento se convierta en un espacio de expresión según las motivaciones personales o colectivas.

“Vamos a documentar el momento de desnudez, de manifestación, de alegría, unos minutos de libertad para poder expresarse”, como también lo fue el 21 de junio del 2002 cuando Tunick convocó a una foto, pero el llamado se transformó en un hito sociológico de gran envergadura a nivel nacional (ver recuadro).

René Rojas junto a otros cuatro fotógrafos retratarán el momento desde distintos ángulos, sin más guión que el paisaje marino, la arena y los barcos de la caleta de Horcón cuando sean las 12 del día de 30 de enero. “Cada uno disparará su cámara de distintos ángulos”, posteriormente se escogerá una foto por fotógrafo, representando cada ángulo, y entre éstas se escogerá una para regalarle a cada uno de los participantes.

El proyecto “Desnudo bicentenario” tiene planeado terminar en diciembre con una exposición de todo el material gráfico de los cinco eventos en distintas galerías. Además, en cada uno de ellos habrá tres cámaras registrando la actividad para realizar un documental que también será parte de la muestra.

El primer desnudo público será justo al mediodía, durará cinco minutos y la idea es mostrar a los participantes sentados o conversando en la caleta, ocupándola en forma natural. “Dejaremos en libertad de acción y retrataremos como la gente quiere y ocupa esos espacios”, explica Rojas.

El único requisito para participar es que los interesados asistan vestidos con ropa blanca, de forma de diferenciar a los que van a participar.

El fotógrafo trabaja con un grupo de colaboradores voluntarios, motivados por la actividad, porque hasta ahora no tiene recursos de ninguna especie, los que espera conseguir cuando se acerque la fecha de los desnudos públicos.

“La gente fue a manifestarse”

René Rojas fue parte de la coordinación de la visita de Spencer Tunick a Chile, siendo testigo privilegiado del fenómeno que se generó. “Fue una catarsis colectiva. Una experiencia de otro mundo. Había 5 mil personas corriendo desnudas, donde un carabinero le decía: ‘No, usted se tiene que desnudar para pasar por acá’. Había comentarios absurdos, donde la gente salía corriendo con una bandera chilena en la espalda o se paseaban desnudos con carteles que decían Arica o Puerto Montt. Era una foto, pero la gente fue a manifestarse”, recuerda hoy. “La gente decía: es el mejor momento de mi vida o esto si que es bienestar. Todo en un ambiente de transparencia. Es el espíritu que queremos rescatar. El protagonista no es la foto, sino la gente”, reitera.

De esta experiencia nace la idea de convocar a los participantes a ir esta vez de blanco. Porque en el evento de Tunick “no podíamos distinguir quienes iban a participar o no. Tomamos la decisión de acordonar el lugar y dejar pasar sólo a los que se desnudaran.